Y ahí,
me veo inmerso en los campos de la Normandía nuevamente, el
verde de sus prados, el azul intenso de su cielo, el avanzar del tren,
el imaginar a Teresita que decía, ya vienen, ya están
cerca, no sólo nosotros tres, sino todos los más de
7,000 peregrinos que nos reunimos en torno a la pequeña para
el día de su fiesta… y así sentía, vivía
y palpaba el avanzar lento y firme del tren… rumbo al “Hogar
llamado Lisieux”…

¿Cómo
no llorar ante estos sentimientos de bienvenida y de acogida al cálido
hogar, donde la pequeñita nos da la bienvenida con los brazos
bien abiertos…?

Así,
por fin, llegamos a Lisieux, y las miradas bien abiertas para contemplarlo
todo, ahí está la basílica, ahí está
Recibiéndonos, ya estamos aquí pequeña... ya
te sentimos…


Así,
caminamos hasta nuestro Hotel, nos instalamos y salimos a comprar
algunas provisiones y nos alistamos para hacer nuestra primera visita
a la Basílica…

Continúa
... Visita a la Basílica y al Carmelo