Vaticano
1 de Octubre del 2009.
Al
despedirse en sus vacaciones de las comunidades religiosas, autoridades
civiles y del personal encargado de la seguridad de vigilancia en
Castel Gandolfo, el Papa Benedicto XVI alentó a los católicos
a seguir los pasos de Santa Teresita de Lisieux, cuya memoria la Iglesia
celebra el 1 de octubre.
En
la despedida también del Obispo de Albano Laziale (diócesis
a la que pertenece Castelgandolfo), Mons. Marcello Semeraro, el Santo
Padre destacó que el testimonio de esta Santa, Doctora de la
Iglesia, "muestra que solo la palabra de Dios, acogida
y comprendida en sus exigencias concretas, es fuente de vida renovada".
"En
nuestra sociedad, a menudo impregnada por una cultura racionalista
y un materialismo práctico difuso, la pequeña Teresa
de Lisieux indica, como respuesta a los grandes interrogantes de la
existencia, la 'pequeña vía', que concierne a lo esencial
de las cosas. Es el sendero humilde del amor, capaz de dar sentido
y valor a todas las vicisitudes humanas", dijo
el Papa.
Benedicto
XVI se despidió esa tarde de las personas que trabajan en las
villas pontificias de Castelgandolfo y regresó al Vaticano.