SEGUNDO DÍA, NOVENA A SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS

Acto de ofrecimiento

Oh Dios mío, Trinidad beatísima, deseo amaros y hacer que os amen, y trabajar en la glorificación de la Santa Iglesia, salvando las almas que viven en el mundo y libertando a las que padecen en el Purgatorio. Deseo cumplir en absoluto vuestra voluntad y conseguir el grado de gloria que me habéis preparado en vuestro reino. En una palabra, deseo Santificarme, pero, como conozco mi debilidad, os pido, Dios mío, que seáis Vos mismo mi santidad.
Y, puesto que vuestro amor ha llegado al extremo de darme a vuestro único Hijo, para que sea mi Salvador y Redentor, y los infinitos tesoros de sus méritos me pertenecen, me complazco en ofrecéroslos y os suplico que no me miréis sino .en la Faz de Jesús y en su Corazón abrasado de amor. Amén.


Lectura (Tomada de la Vida o de los escritos de la Santa).

Se hallaba enferma Santa Teresita en los últimos días de su vida, agotada por la enfermedad. La enfermera, creyendo que el dar un paseo de un cuarto de hora por el jardín podía aliviarle, le aconsejó que lo hiciera. Este consejo fue para la Santa una orden terminante. Cierta tarde, advirtiendo otra religiosa que Sor Teresita andaba trabajosamente, le dijo: Mejor sería que descanse usted. Su paseo en esas condiciones no le puede hacer ningún provecho. Se fatiga y nada más
 

- Es verdad - contestó Santa Teresita -, pero ¿sabe usted lo que me da fuerzas? Pues bien, ¡ando por un misionero! Pienso que allá muy lejos puede haber algún misionero casi agotado de fuerzas en sus excursiones apostólicas y para disminuir sus fatigas ofrezco yo las mías.

Otro día, a propósito de los reconstituyentes costosos que se compraban para su curación, dijo a la que le acompañaba

 

- Estoy convencida de la inutilidad de los medicamentos para curarme, pero me he arreglado con Dios para que aprovechen a los pobres misioneros, que no tienen tiempo ni medios para cuidarse.

ORACION PARA EL DIA SEGUNDO.
 

¡Gracias, Dios mío, por el sufrimiento!, exclamabas, gloriosa Santa Teresita.

¡Qué grandeza y qué bienes verías encerrados en el dolor, cuando toda tu vida fue una continua aspiración hacia El, a fin de asemejarte a Jesús y salvar muchas almas! Compadécete de nuestra debilidad y egoísmo, y dígnate enseñamos los secretos de santidad y apostolado que se encierran en el sacrificio ofrendado por Dios y por las almas. Amén.
(Pídase la gracia que se desea alcanzar).

Invocaciones a Santa Teresita
  • ¡Oh Santa Teresita! Por aquella bondad tan grande que te hizo prometer pasar tu cielo haciendo bien en la tierra.

    Derrama sobre mi alma la lluvia de rosas de tu protección y alcánzame la gracia que te pido.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

  • ¡Oh Santa Teresita! Por aquel celo de la gloria de Jesús y de la salvación de las almas, que te mereció ser declarada por la Iglesia Patrona de todas las Misiones.

    Derrama sobre mi alma la lluvia de rosas de tu protección y alcánzame la gracia que te pido.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

  • ¡Oh Santa Teresita! Por el amor seráfico que te llevó a morir diciendo: "¡Dios mío, te amo!", en un éxtasis de amor.

    Derrama sobre mi alma la lluvia de rosas de tu protección y alcánzame la gracia que te pido.

    Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

Oración final para todos los días
Esta oración es la que pidió hiciese por ella uno de los misioneros de infieles, a quienes escribía, el 24 de Febrero de 1896.

¡Oh Padre misericordioso! En nombre de tu dulce Jesús, de la Virgen Santísima y de los Santos [especialmente de Santa Teresita del Niño Jesús], te pido inflames mi pobre corazón de tu espíritu de amor y me concedas la gracia de hacerte amar mucho. Amén.

Tomado de: Devocionario Misional por el P. Ramón Gaviña S. J.

 

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publicada el 23 de Septiembre del 2003.