Ahí estábamos, en la sacristía del Carmelo, un
lugar que se me había concedido visitar en el año 2002
junto con mi Madre, y ahora estaba ahí, para servir al altar
en la liturgia y acompañado por mis amigos, los cuales una
vez revestidos, nos permitieron acercarnos al altar del Sagrario de
Teresita (cuya historia les platiqué hace tiempo) y ahí
revestidos por causa de ella misma, estábamos muy felices y
contentos de que nos hubiera invitado a formar parte de grupo que
abriría la procesión de sus reliquias en el aniversario
de su entrada a la vida…
