A tí querido hermano en Cristo y que compartes conmigo el amor a Teresita, te entrego y te dedico esta sección.

No hay palabras para describir la sensación de gozo y de ternura que nos envuelve el corazón a todos aquellos devotos de Teresita, en el momento de poder estar frente a un relicario de ella....

Es un momento sublime, es como el estar frente a una hermosa concha cerrada, que en su interior sabemos se encuentra una perla preciosa...

Su presencia física a través de sus restos mortales nos llena de amor, de paz y de esperanza... nos da la certeza de que su misón se concreta en nuestra persona, la de hacer amar a Jesús... ¿Cómo no sentir el Amor de Cristo su bien amado que nos permite compartir la amistad y la relación estrecha con aquella cuyo olor a santidad a cautivado a muchos sobre la tierra?...

 
 


He conocido muchas personas que comparten el mismo deseo que yo, de querer venerarla en alguna ocasión, de palparle, de admirarle lo más cerca posible, como si se tratara de ella misma... Y así es que multitudes han tenido esa increible oportunidad con la peregrinación de sus reliquias alrededor del mundo entero, dicha peregrinación de sus reliquias se lleva a cabo con un hermoso relicario tallado en madera y al cual le prepararemos en su momento un artículo especial.

Pero en esta ocasión nos detendremos a admirar y contemplar el hermoso relicario dorado, que permanentemente se encuentra en la capilla del Carmelo de Lisieux, pero que sólo es posible admirarle en el Inicio de las Festividades de Santa Teresita las "Fiestas Teresianas", cada año el último sábado de septiembre; donde se realiza una solemne procesión desde el Carmelo hasta la Basílica de Lisieux, donde permanece hasta el día siguiente, para luego volver a su lugar.

 

La oportunidad que tuve de regresar a Lisieux por segunda ocasión, me permitió venerarla la mañana del Domingo 29 de Septiembre del 2002, mi madre y yo, a nombre de todos aquellos que nos lo pidieron, entregamos un cúmulo de peticiones y de acciones de gracias, pero en mi interior, en el corazón, te llevaba también a tí que en este momento lees estas líneas.

Le entregué a Teresita todas las peticiones que en el futuro, me iban a ser entregadas, oré por todos aquellos que tuvieran ese deseo en el secreto de su corazón de venerarle como yo lo hacía en ese momento, pidiéndole que les concediera esa gracia de llegar algún día hasta Lisieux.

 

Y así, en esa mañana pude captar todas estas imágenes de su relicario, con la finalidad de compartirlas con todos ustedes, de acercar sus ojos a través de la lente de mí cámara y poder admirar su belleza.

Ojalá las disfruten, tanto como yo, de corazón lo deseo...

Jesús Moreno Pacheco.
7 de Abril del 2003.

 

 

 

 

 

 

 

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publicada el 7 de Abril del 2003

 
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