Con la presencia
del Obispo de Ávila, se celebró como cada año
el último sábado del mes de septiembre, a las 8:30 de
la noche, la procesión con las reliquias de Teresita, desde
el Carmelo, hasta la Basílica de Lisieux.
Procesión
por demás solemne, vivencial, espiritual, verdaderamente interiorizante…
en esta ocasión durante todo el recorrido, cerca de 45 minutos,
no dejó de caer una suave brisa desde el cielo, y aunque de
verdad estaba frío, el calor de los corazones de todos los
asistentes, (cerca de 8,000 personas) hacía de aquello una
fiesta del amor de Dios, por todo el amor que se profesa por Teresita.
El ánimo no decayó en ningún momento, más
bien se incrementó a tal grado de llegar a la Basílica
y al vibrar de las notas del monumental órgano, hizo vibrar
aún más los corazones de quienes estábamos ahí
para celebrar la vida, el amor, la paz, la confianza, la sencillez…
para celebrar a Teresita.
Durante el recorrido
son esenciales los cánticos del coro de la comunidad de las
bienaventuranzas, que nos guiaban a cantar: Vivre d’amour, Mais
si j’avais commis, J’entre dans la vie, etc.