Nos formamos, a César lo revistieron de algo más y le
asignaron un cirio, para ir a los lados del leccionario atrás
de la cruz alta, Eduardo y yo, fuimos detrás, inmersos en un
gran regocijo, rodeados de recogimiento y con los cantos y las luces
de los cirios que nuevamente era un río de luz el que acompañaba
a la pequeña en tan solemne celebración…


Aquí quiero
detener la narración de los hechos y me permitiré adentrarme
al sentimiento que había en mi interior en ese momento que
comenzaba la procesión…
“Hacía
dos años, que me encontraba en este mismo lugar, con mi familia,
acompañándote en esta misma procesión, y es precisamente
este recorrido, un simbolismo de mi caminar por la vida junto a ti,
no existe nada más, sólo la certeza de que vamos a tu
lado y tú guiándonos hasta Jesús, nos invitas
a recorrer este camino, llenos de paz, llenos de luz en medio del
canto y la interiorización…
Desde hace
dos años soñaba con estar presente en este momento,
por ser justo la fecha en que el cielo te abrió las puertas
para recibirte y entregarte el lugar de Gloria que el Padre tenia
destinado para ti, y hacia el cual nos conduces a todos los que te
seguimos en este caminito, totalmente nuevo y diferente, lleno de
luz, alegría, amor, cariño y confianza…
Pero ahora
no participo sólo como observador, tomando fotos o vídeo
para compartirlo con mis hermanos, no, ahora me haces partícipe
de una manera especial, iniciando y abriendo junto con mis amigos,
la procesión por la que acompañándote nos conduces
a ese lugar especial… Gracias Teresita…
Gracias porque
no sólo a mí me concedes caminar en este lugar, sino
a todos aquellos mis hermanos en cuya representación estoy
en este peregrinar, son cientos de hermanos y hermanas, de México,
de Colombia, de Venezuela, de Argentina, de Estados Unidos, de España,
de Nicaragua, de Guatemala, de Brasil, de Uruguay, de Ecuador…
todos ellos con un solo corazón han puesto en mis manos y en
las de mis dos amigos una gran cantidad de peticiones, de acciones
de gracias, de clamores, que en este momento venimos a poner en tus
manos…
La carga es
pesada Teresita, el mundo muy fácilmente nos puede hacer perder
la paz, nos puede rodear el corazón de incertidumbre, de desesperanza,
de inquietud, de agonía, de peligro, de muerte, de silencio
de Dios…
Son clamores
que llegan hasta Lisieux, para repetirte, para implorarte, no te olvides
de hacer llover tus rosas… necesitamos que nos enseñes
a amar y a confiar en Dios, necesitamos nos lleves de la mano con
María hasta Jesús…
Aquí
estamos Teresita, aquí juntito a ti, entregándote toda
esta carga, entrégasela Jesús, el que nos dice: Vengan
a mí los sedientos y los que sufren… y encontrarán
descanso….
Me inunda
una paz tan grande, siento la energía del universo en mi interior,
que concurre en este momento, y quiero irradiarlo a todos mis hermanos,
al mundo entero, al universo, porque somos uno con él…”
Así,
después de recorrer ese camino escuchando, Vivre dÁmour,
Mais si j’avais commis, y otros cantos igual de bellos, bajo
un cielo estrellado, y en medio de un río de luces, portadas
por miles de gente que son a su vez portadores de ilusión,
esperanza y todos unidos, en esos momentos de celebración del
amor, en un ambiente totalmente interiorizante… llegamos al
atrio de la Basílica, y ahí comienza a escucharse el
campanario, que con su tañir, a TODOS, nos hace vibrar nuestro
interior y al darme cuenta que estamos por terminar con la procesión…
nuevamente el llanto de gratitud se hace presente, habían transcurrido
casi 40 minutos de procesión, y llegábamos al fin de
la misma, y agradecí al Cielo, porque me había permitido
disfrutar plenamente de esa manera, la procesión tan largamente
anhelada…
Nos acercábamos
a la Basílica y en su interior otra multitud para recibir a
la pequeña que, como cada año, regresa a su Santuario
en medio de la Celebración…
Al entrar, el órgano, haciendo vibrar todo el santuario y nuestros
corazones, recibe con sus impresionantes sonidos a la procesión
y a la urna con las reliquias de Teresita.
Y así
entrando en procesión solemne, Teresita es recibida en medio
de una gran multitud, y se le coloca al frente en una base un poco
en alto, la cual estaba ya preparada con anterioridad para este fin
y ahí queda durante la celebración de la vigilia de
oración.
La Vigila
de Oración se lleva a cabo de una manera también que
nos permitió el recogimiento, se leyó los momentos finales
de la vida de Teresita descritos en las últimas conversaciones,
también hubo la intervención del coro de la Basílica,
la violinista que había dado el concierto por la tarde, volvió
a interpretar algunas piezas y cerró el coro de las Misioneras
Teresianas, presentes en Lisieux con un bello canto dedicado a Nuestra
Señora de las Victorias.
Ahí
en medio de ese regocijo, los tres peregrinos, echaron a volar su
alma y se unió con la de todos los llegados hasta ahí,
y elevaron un canto de gratitud al finalizar con el canto del Padre
Nuestro.
Salimos
con la procesión, llegando a la sacristía de la Basílica,
donde nos recordaron que el día siguiente la Misa por la Fiesta
de Teresita, comenzaba a las 10:30 de la mañana por lo que
tendríamos que estar a las 10 en punto…


Fue un poco difícil conciliar el sueño,
pues las emociones y el intercambio de experiencias y sentimientos,
se prolongó algún tiempo en nuestra habitación
del hotel en aquella noche de 30 de septiembre del 2006.