Pues sí hermanos, en esta sección les quiero platicar una reseña de lo ocurrido la tarde del sábado 28 de septiembre del 2002; fecha fijada con anterioridad para mi segunda llegada a Lisieux. Como cada año, la noche del último sábado del més de septiembre, se lleva a cabo una solemne y muy sugestiva procesión con las reliquias de Teresita, normalmente inicia alrededor de las 8:30 de la noche; comienza en la capilla del carmelo y sube con dirección a la Basílica.

Esa tarde, llegué a la capilla del carmelo muy temprano, serían las 6:30 de la tarde y como era de suponer aún estaban cerradas las puertas... Al llegar, mi corazón estaba rebosante de emoción, pues estaba aquí nuevamente en el querido Carmelo de Lisieux y estaba muy próximo el reencuentro con Teresita...

Llegada al Carmelo de Lisieux, sábado 28 de septiembre 2002, 6:30 pm.

 

En ese momento realmente éramos muy pocos los que nos encontrábamos allí, tuve oportunidad de hacer amistad con una persona originaria del Líbano, pero residente de la ciudad de París, Marie Adib, de quien tengo tan gratos recuerdos. Tomé algunas fotografías y luego un poco de vídeo, quería captar y conservar el ambiente de serenidad y paz que se respiraba esa tarde.

Así, llegó la hora en que abrieron las puertas de la capilla del carmelo, eran las 8:00 de la noche y lógico, fuí de las primeras personas en entrar, me coloqué hasta el presbiterio y me dí cuenta que ya estaba abierta la reja del Coro de las Carmelitas, desde donde saldría el relicario de Teresita para la procesión.

 

La entrada al coro de las carmelitas, desde el presbiterio

La Cruz, marca el lugar que de ordinario ocupaba Teresita

Algo que me emocionó mucho en cuanto dirigí la mirada hacia el interior del coro, me percaté del lugar que está marcado con un pequeña cruz y que tantas veces había visto en los libros dedicados a Teresita. Dicha cruz, marca el lugar que de ordinario ella ocupaba en el coro, durante las horas de liturgia.

La emoción seguía en aumento, lo tenía ante mi y por largo rato, mis ojos húmedos del llanto de tanta alegría, no dejaba de decir palabras de gratitud por estar experimentando todo aquello...

Poco a poco comenzó a llegar más gente, hasta que se llenó completamente la capilla, más tarde me daría cuenta de que también estaba lleno el atrio y la explanada.

Al cabo de unos minutos, aparecieron las carmelitas, quienes poco a poco iban ocupando sus lugares correspondientes.

Las Carmelitas en el coro de Lisieux

 

De hecho, al encontrarme yo hasta el frente, me colocaba en primer plano y cuando llegó una de las Carmelitas, me imagino que actualmente es la más jóven de la comunidad, le indique un saludo con mi mano, mientras la filmaba en vídeo, ella respondió a mi saludo con una amplia sonrisa... fue un contacto muy especial con la comunidad a la que pertenecio Teresita, y no me era dificil imaginarme su figura en medio de aquel lugar.
Creo que se podrán imaginar siquiera, las sensaciones que se me desencadenaron, en cuanto comenzó la procesión de entrada y cuando finalmente algunas personas preparadas para ello, pasaron al interior del coro, para salir cargando el hermoso relicario, lo colocaron en la mesita que se encontraba al frente.

Momentos antes de iniciar la procesión

 

Monseñor Lagoutte, rector de la Basílica de Lisieux, hizo una breve explicación de cómo Teresita se encuentra presente en varios relicarios alrededor del mundo, mencionó el relicario de madera que peregrina por todo el mundo, el relicario de su brazo derecho que se encuentra en la Basílica y de manera especial el relicario dorado que en ese momento teníamos frente a nosotros.

Nos invitó a que viviéramos ese peregrinar, como un símbolo de nuestro peregrinar por la vida, que sea una verdadera manifestación de fe.

 


El relicario.

 



Al momento de comenzar la procesión.

 


Al pasar frente a mí.

 

Con rumbo a la Basílica

 

La Procesión se llevó a cabo con mucho orden, con mucho recogimiento por parte de todos, de hecho eran muy pocos los espectadores, pues la mayoría participamos en la misma.

La noche, las velas y la ambientación por parte del coro... hizo que vibrara mi corazón, me dejé envolver totalmente por ese ambiente. Caminé siempre a un lado del relicario y en detereminado momento, pedí autorización al sacerdote que hiba a un lado y me permitió colaborar en el traslado por un buen tramo, ¡Estaba allí, aun lado de ella!, ¡estaba ayudando a trasladar su relicario....!, son momentos que siempre llevaré en mi mente y en mi corazón.

Yo, en la procesión.

Mi nueva amiga Marie Adib

 

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publicada el 14 de Abril del 2003

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