En eso estábamos cuando les digo que ya era el momento, estábamos
a un par de minutos para que fuesen las 7:20 de la noche y recordáramos
la muerte de Teresita, hace más de 100 años en un lugar
muy cercano y frente de nosotros… entonces los de la comunidad,
comenzaron a entonar tan bellamente… “Non, Je ne meur
pas, je entre dans la vie, Mon Dieu vous avez depassé mon attendre…”
Y como
un milagro, el cielo en ese preciso momento, se abrió, y de
las nubes se dio paso a un hermoso atardecer, cuyo sol, entró
directamente hacia el pequeño comedor donde nos encontrábamos,
inundando todo de sus luz, lo cual pude captar con mi cámara,
a lo cual forzosamente dio paso una abundante lluvia de lágrimas
de emoción, me emocionó mucho ese suceso, y poco a poco
en el horizonte, justo donde se encuentra el Carmelo, se ocultó
el astro del amor, y en ese ambiente tan sugestivo, recordamos la
entrada a la vida de nuestra pequeña flor.






Ni
que decir que una vez despejado el cielo, la procesión se llevó
a cabo con un hermoso cielo despejado y estrellado, tal pareciera
que la lluvia fue el medio por el que nos condujeron hasta la Basílica
para que viviéramos los momentos que experimentábamos
en esos instantes… pero ya me adelanté un poco..
Terminando la deliciosa cena y despidiéndonos
a toda prisa de la familia y comunidad, nos fuimos directamente al
Carmelo, eran las 8 de la noche y estábamos a media hora de
que comenzara la procesión…