Que
tal cuando tu vida ha sido tocada de tal forma por Dios y te envía
tantos signos visibles de ternura, de amor y por qué no, de
predilección, porque considero que así nos ve a cada
uno en particular, como si fuéramos únicos en el mundo
y en el universo.
Pues
cuando pasa eso, no puede suceder otra cosa sino que tu cuerpo, tu
vida toda emana y habla de lo que hay en tu interior, y eso precisamente
me sucede...
Cuando
Dios me permite encontrar en mi camino personas que me guían
a Thérèse y ella me cautiva de forma total, mi alma
me lanza a una verdadera locura de amor, así le llaman muchas
personas que comparten este loco amor, y mi interior no hace sino
hablar de Ella y con Ella. Es algo inevitable, cada persona con quien
tengo contacto en mi vida muy pronto capta "eso" que me
acompaña siempre.
Y
así, muchos de mis amigos, sino es que la mayoría, se
gozan de mi plática, de mi historia, y de mis aventuras de
vida junto a Ella. Y poco a poco los que de verdad escuchan al corazón,
saben que hay algo maravilloso para quien procura esta hermosa amistad
con Thérèse, pues van quedando cautivados de la misma
manera que yo.

En
especial, el día de hoy les quiero hablar de una de mis mejores
amigas, Isabel, ella llegó a mi vida a causa de la misma Thérèse,
pues cuando me decidí a leer directamente del Francés
sus escritos, pues inmediatamente me inscribí en la escuela
de Francés en la ciudad de Guanajuato, donde vivía en
ese entonces y donde ella es maestra y directora de la escuela de
Francés, así que se estableció la amistad y cuando
ella supo de mi intención de aprender Francés, me confió
que su madrina de bautizo la había encomendado desde su niñéz
a Teresita e inclusive le había obsequiado una medallita con
su imagen, pero que en realidad conocía muy poco de su historia.
Pues
a raíz de ello, Isabel se fue prendiendo de el alma de Thérèse,
o sería al contrario, Thérèse se prendió
y adueñó del alma de Isabel. Así cerca del 15
de diciembre del 2003, platicando de esa locura que nos embargaba
ya a los dos, pusimos la idea, y así sucedió que casí
quince días después, ya estábamos juntos cantando
las mañanitas el 2 de enero del 2004 ante su sepulcro en el
Carmelo de Lisieux y fui testigo de una emoción que a mí
me había inundado años antes cuanto estuve por vez primera
en ese bello lugar, pude ver y sentir en Isabel su emoción,
la alegría y la incredulidad de saberse en ese lugar tan largamente
anhelado.

No
me ha compartido aún, qué es lo que pasaba por su mente
en esos momentos, ya se lo pedí y espero muy pronto nos pueda
compartir con sus palabras ese sentir.

Por
mi parte fue una gran satisfacción el saberme cumpliendo mi
misión compartida con Thérèse, de inflamar corazones
para Jesús a través de Ella misma, es una alegría
y un placer saber que su belleza ha prendado nuestras almas.

Aquí
te agradezco nuevamente querida Isabel por tu docilidad mostrada ante
el encanto de Thérèse, y por tu apoyo para llevar a
cabo esa increíble visita, que por siempre tu y yo llevaremos
en el fondo del corazón.
Chuy.