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Quedará para siempre grabada en mi mente y en mi corazón, la experiencia vivida durante los cuatro días en que tuve la oportunidad de volver a Lisieux en este mes que ahora termina.

He descubierto algo a lo que llamo "El Espíritu de Lisieux", y la fotografía de la Basílica que he puesto en este encabezado, capta un poco de ese espíritu.

Me intentaré explicar: Es la sensación que sentí al llegar a Lisieux la tarde del sábado 28 de Septiembre, una tarde cargada de paz... de una paz densa..., un cielo con un azul intenso, un sol radiante que acaricia el rostro a pesar de los 20 grados centígrados que marcaba el termómetro..., y en el ambiente, la presencia dulce y acogedora de Teresita que me recibía nuevamente en su casa. Pues esa sensación aún está presente en mí, y allí quedará para siempre, de eso estoy seguro. Y ahora la he querido compartir con ustedes.

Estaré por siempre agradecido con Dios, por la increíble oportunidad de experimentar durante cuatro días de una forma tan palpable, la ternura de Teresita y de saborear un poco más su ambiente y su espiritualidad.

Pero sobre todo les quiero compartir que de forma muy especial escogí el 30 de Septiembre a las 7:00 de la noche aproximadamente, muy cercana la hora en que murió Teresita, a esa hora en la Capilla del Carmelo de Lisieux, me acerqué a la urna donde estan sus reliquias y ahí depósité unas rosas y todas las peticiones que me hicieron llegar mis familiares y amigos, algunos claro me las entregaron escritas otros verbalmente, pero yo haciendo voz de todos, se las en entregué a Teresita en un momento de oración intensamente emotivo.

En fin, si gustan, les comparto más detalles de mi viaje a Lisieux en la opción de Experiencia Personal del Menú Principal.

Jesús Moreno.
Jueves 31 de Octubre del 2002.


Edición y Desarrollo: Ing. Jesús Moreno Pacheco
lisieux@guanajuato.com