La
idea de Celia no era, pues, la de hacer "punto de Alencon",
que entre las labores de encaje era considerada la más bella
y refinada, sino (¡a sus veinte años!) la de mandar hacer...
es decir, poner a otras obreras a su servicio y reservarse el unir
los distintos trozos, enmendándolos si fuera preciso. Y "se
necesitaba ser muy experta en las uniones para que quedara invisible
la costura, escollo y triunfo de los virtuosos", escribe
el Padre Piat en su obra (Historia de una Familia, 1947, página
42)
Algunos
años después.... la decisión concreta de casarse
la toma, igualmente, a continuación de una intuición
fuera de lo común. Sus hijas recogerán esta confidencia...
Un
día, al atravesar en la ciudad de Alencon el puente de San
Leonardo que cruza el río Sarthe, cuando pasa un joven distinguido
-que es Luis Martin-, el corazón de Celia sabe que "él"
será el elegido. Durante tres meses, una primavera, Celia y
Luis se reencuentran, se hablan, se estiman, se quieren con amor puro
y profundo como dos lagos que se bordean. Deciden unir sus corazones
y sus pensamientos en un destino común aún desconocido,
que creen ser querido y guiado por Dios.

Zelie
Martin.