Las
hermanas de Teresita, han sido un factor importante en el desarrollo
de toda su vida, desde su infancia, en su vida religiosa en el Carmelo
de Lisieux y sobre todo posterior a su muerte.
Es
por eso conveniente tener un referente de la vida de estas figuras
tan fundamentales en la conformación de nuestra Santa.
Comencemos
pues por la más cercana a Thérèse, su hermana
Celina Martin.
Sor
Genoveva de la Santa Faz
Celina Martin

Celina
Martin, nació en Alencon el 28 de abril de 1869, es casi cuatro
años mayor que Teresa, pero de hecho fue su compañera
de infancia y, gracias a su larga cida (casi 90 años), se convirtió
en el más copioso y decidido testigo tranmisor de la espiritualidad
de su hermana: eco prolongado del alma de Teresa.

Celina
y el perro Tom de Teresita.
Cuando
Teresa entra al Carmelo, Celina queda al cuidado de su anciano Padre,
que ese mismo año inicia el calvario de su enfermedad. Lo asiste
de cerca, y a raíz de su muerte entra también ella en
el Carmelo de Lisieux el 14 de septiembre de 1894 donde inicia su
formación religiosa bajo la dirección de su herman Teresita,
quien en ese entonces es la encargada del noviciado
Adoptó
el nombre de María de la Santa Faz, que al tomar el hábito
trocó definitivamente por el de Genoveva de Santa Teresa, en
recuerdo de la fundadora de ese Carmelo, profesando el 24 de febrero
de 1896.
Al
agravarse la enfermedad de Teresita, y pasar a la enfermería,
la priora, M. Ma de Gonzaga, tuvo la delicadeza de nombrar a Sor Genoveva
asistente de enfermería. Así ésta tuvo la posibilidad
de prerstar sus atenciones a la enferma y recoger de sus labios las
"últimas palabras"
Entre
otras cosas, tuvo la suerte de aistir de cerca a la muerte de Teresita
y sucesivamente participar en su proceso de beatificación con
dos amplísimas deposiciones que figuran entre las más
ricas y hermosas de todo el proceso.
Vivió
en el carmelo los duros días de la segunda guerra mundial y
el bombardeo de la ciudad.
Asiste
en 1951 a la santa muerte de su hermana M. Inés. y por fin
ella misma fallece el 25 de febrero de 1959, casi de noventa años.

Pintando
Al
entrar Celina, se le permitió casi providencialmente llevar
consigo su cámara fotográfica, todo un lujo para aquel
tiempo y algo excepcional en un Carmelo. Celina contaba ya con cierta
preparación y gusto afinado como pintora. Contaba también
con un muy buen entrenamiento en el manejo de la máquina fotográfica.
Graciasd a ello nos ha transmitido todo un arsenal de fotografías
auténticas de Teresita.
Antes
de morir la M. Inés de Jesús, priora del Carmelo de
Lisieux, confió expresamente a Sor Genoveva la empresa de editar
en su pureza original los escritos de Teresita. "Después
de mi muerte os encargo hacerlo en mi nombre..."
Todavía
un poco antes de morir, tuvo la satisfacción de participar
como testigo de execepción en el proceso de beatificación
de sus padres Luis Martin y Celia Guérin (1957).

El cuerpo
de Celina en febrero de 1959
en el coro del Carmelo de Lisieux,
entró a la vida a los casi noventa años.
