Y por fin
llegué a la sección reservada a las carmelitas,
ahí está bajo una escultura que representa a Teresita
hincada en oración al cielo el sepulcro de Sor María
de la Trinidad.
Llegué
con el ánimo de quien se dirige al encuentro con un amigo
muy cercano y muy querido.
Llegué
y le hable largamente de la gratitud que sentía hacia
Dios, por permitirme llegar a este lugar que por tiempo había
anhelado.
Gratitud
por permitirme conocerle a través de Teresita y por ser
ella la representación de todos nosotros, que hubiéramos
querido tratarle, conocerle abrazarle y estrecharle como lo
hizo ella.
Y le agradecí
por haber sido ella la que en nuestro nombre, dio apoyo a nuestra
querida Santa en momentos difíciles y por haber sido
un motivo grande de alegría para su corazón.