LA
CATEDRAL SAN PEDRO (S. XII Y XIII)
Edificio
de remarcable unidad, es uno de las más bellas obras del ojival
normando, llena de recuerdos de Santa Teresa, de los que ella misma
habla en la « Historia de un alma », sus manuscritos.

Entrando
por la izquierda, después de la estatua de San Pedro Patrono
de la Catedral, encontramos la capilla donde está el Confesionario
en que Teresa se arrodilló para pedir por primera vez el Sacramento
de la Reconciliación.

El
altar mayor fue ofrecido por su padre el año en que la niña
entró en el Carmelo: símbolo de la ofrenda total en
el abandono del Señor en el Sacrificio de la Cruz.

En
la capilla absidal, dedicada a la Virgen María, el Santísimo
Sacramento está presente, y en ella Teresa solía ir
a Misa los días de diario con su padre y hermanas, recibiendo
con mucho amor la Sagrada Comunión.
En
el deambulatorio sur, una estatua moderna de Lambert Rucky señala
el lugar desde donde Teresa participaba a la Eucaristía los
domingos, y donde recibió una gracia insigne un domingo de
julio de 1887.

El
lenguaje popular llama a la Santa « Teresa de Lisieux »,
dejando en segundo plano su ciudad natal, pues ella nació en
el centro mismo de la capital de « l'Orne », Alençón.
La ciudad conserva dos lugares importantes:
Se
encuentra la capilla de la pila de bautismo, donde Teresa fue bautizada
el 4 de Enero de 1873; en el altar, una imagen de la Santa. La vitrina
representa dicha ceremonia. El relicario contiene fragmentos de hueso
de la Santa y una mitad de su vestidito de Bautizo. La nave principal,
remarcable por la arquitectura del triforio y de la bóveda,
recibe la luz de las coloreadas vitrinas de los siglos XV y XVI. Los
padres de Santa Teresa, Luis Martín y Zelie Guerín,
se casaron en esta iglesia el 12 de Julio de 1858, a medianoche.