En
el centro, está la urna de bronce en la que la Santa está
representada en la posición de su lecho de muerte, vestida
con el hábito de la Orden del Carmen, teniendo en su mano izquierda
el Crucifijo de su profesión, y en la derecha, la rosa de oro
ofrecida por el Papa Pío XI.

La
Santa había predicho que su cuerpo no gozaría de privilegio
alguno después de su muerte, y en su exhumación se encontraron
solo sus huesos y polvo. El « cuerpo » expuesto en la
urna es de madera y la cara, manos y pies de mármol fino, y
contiene algunos huesos. La mayor parte de ellos se guardan en un
cofre de plata dorada, colocado en la parte inferior de la urna.

Virgen
de la Sonrisa.
En
una hornacina de mármol, situada en la parte superior de la
misma capillita, está la imagen de la Virgen de la Sonrisa,
la que se encontraba en la habitación (de « los Buissonnets
») donde Teresa fue curada de su extraña enfermedad,
un domingo de Pentecostés: el 13 de Mayo de 1883, por la encantadora
sonrisa de la Virgen. (cfr. Historia de un alma)