Es
con este brazo que Teresa redactó sus tres manuscritos,
es con este brazo con el que lavaba su ropa, limpiaba los
vazos sagrados, pintaba murales y lienzos, adornaba sus poesías,
decoraba sus imágenes piadosas, iluminaba sus oraciones
preferidas.
Es
con este brazo que ella se persignó miles de veces.
Delante
de este relicario, a los peregrinos les gusta orar a Santa Teresita
y encender una luz, una candelilla, la cual constiuye una prolongación
luminosa de su fe.
Muchas
gracias y favores de conversión y sanación han
sido obtenidos en la Basílica.
Teresita
lo había previsto... ella lo dijo dos meses antes de
su muerte...
"Dios
tendrá que satisfacer todos mis caprichos en el cielo,
porque yo no he hecho nunca mi voluntad aquí en la
tierra..."
(Ultimas
Conversaciones 13.7.2)
Dios
permita que ustedes puedan visitar algún día
este santuario y experimenten en carne propia todas estas
emosiones, y mientra eso ocurre, les presento unas imágenes
para que en la distancia, las puedan sentir cercanas.
Jesús
Moreno Pacheco.