Tras concluir el rito de beatificación con el que el Papa ha
inscrito a los dos esposos conjuntamente en el Libro de los Beatos,
el cardenal portugués dio "gracias a Dios por este testimonio
ejemplar de amor conyugal".
Este
ejemplo, aseguró el purpurado, puede "estimular a los
hogares cristianos en la práctica integral de las virtudes
cristianas, como estimuló el deseo de santidad en Teresa".
El
cardenal dejó paso a las confidencias en la homilía
explicando que en el momento de la beatificación "pensaba
en mi padre y en mi madre, y en este momento, quisiera que vosotros
también pensarais en vuestro padre y vuestra madre y que juntos
demos gracias a Dios por habernos creado y hecho cristianos gracias
al amor conyugal de nuestros padres".
Louis
Martin (1823-1894) y su esposa Zélie Guérin (1831-1877),
padres de nueve hijos, cuatro de ellos fallecidos en tierna edad,
es el segundo matrimonio beatificado simultáneamente después
de los italianos Luigi y Maria Beltrame Quattrocchi (fallecidos en
1951 y 1965 y beatificados en 2001 por Juan Pablo II).
El
cardenal Saraiva Martins les presentó como "un don para
los esposos de todas las edades por la estima, el respeto y la armonía
con que se amaron durante 19 años".
Son
también "un don para los padres" y "para todos
aquellos que han perdido a su esposo o esposa".
"La
viudez es siempre una condición difícil de aceptar --reconoció--.
Louis vivió la pérdida de su esposa con fe y generosidad,
prefiriendo el bien de sus hijos a sus gustos personales".
Por
último, dijo, estos esposos son "un don para quienes afrontan
la enfermedad y la muerte".
Zélie
falleció de cáncer, Louis terminó su existencia
a causa de una artereoesclerosis cerebral.
"En
nuestro mundo, que trata de ocultar la muerte, nos enseñan
a mirarla cara a cara, abandonándose en Dios", aseguró.
Entre
los participantes en la ceremonia de beatificación se encontraba
Pietro Schiliro, un niño italiano de Monza, cuya curación
inexplicable en 2002 ha sido atribuida a la intercesión de
los padres de santa Teresita del Niño Jesús, patrona
de las misiones.
Nacido
con una malformación de los pulmones, los médicos habían
dicho que no podría sobrevivir. Su madre pidió su curación
a Dios por intercesión de Louis y Zélie. Una comisión
científica ha reconocido como inexplicable su curación.
Santa
Teresita, nacida en 1873, entró a los 15 años en el
Carmelo de Lisieux, donde falleció a los 24 años, dejando
un testimonio escrito de experiencias místicas, por las que
fue declarada por Juan Pablo II doctora de la Iglesia el 19 de octubre
de 1997.