Aquí
estamos pequeña, aquí estoy nuevamente gracias a ti,
aquí están mis amigos que me has permitido conducir
hasta ti, y aquí estamos todos juntos en representación
de cientos de personas de todo el mundo…
Ahí
mismo se rompió el silencio con unas bellas notas que interpretaba
una muchacha con un violín, y es que realizaba su último
ensayo para el concierto que daría en punto de las 4 de la
tarde en la Cripta de la Basílica.

Después
de conocer todo alrededor el interior del santuario, nos dirigimos
hacia el Carmelo de Lisieux, donde nos esperaba de forma especial
Teresita en su sepulcro, que es el fin y meta de miles de peregrinos
de todo el mundo a lo largo del año.
Ahí
permanecimos pocos momentos, pues se acercaba el tiempo de almorzar
algo para luego asistir a las 4 de la tarde al concierto que ya
mencioné... pero más adelante comentaré más
sobre el carmelo...
Era
algo así como las 3 de la tarde cuando nos acercamos a una
pizzería muy cercana y ya estábamos dispuestos a satisfacer
el hambre que nos comenzaba a provocar cansancio, y justo cuando
nos la imaginábamos y nos la saboreábamos, el empleado,
nos recordó que los horarios de atención en nada se
parecen a los de México, así que estaba cerrado el
negocio y podríamos volver a partir de las 7 de la noche
en que la mayoría de los restaurantes comienzan a servir
la comida…
No nos quedó más remedio que buscar
y ahí muy cerca encontramos unos ricos sándwiches
de jamón o de atún que su sabor, me supo a gloria,
después del hambre que traíamos.