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Aniversario de la Canonización de
Santa Teresita del Niño Jesús
Estaba
reservada al Papa Pío XI la última glorificación
de Thérèse. Agradecía a Dios por haber
colocado a esta "Estrella" en la aurora de su pontificado:
su retrato, sus reliquias no abandonaban el despacho de su trabajo.
Finalmente,
el 17 de mayo de 1925, rodeado de ventitrés
cardenales y de doscientos cincuenta obispos, Su Santidad Pio
XI, procedía a la Canonización de Thérèse.
Quinientos
mil fieles habían llegado a Roma para esta ocasión,
más sólamente cinco mil de ellos pudieron entrar
en la Basílica de San Pedro y escuchar al Papa pronunciar
la fórmula solemne, que declaraba que en adelante podíamos
llamar a la humilde carmelita de Lisieux "Santa Teresa
del Niño Jesús".
"Por
el honor de santa e indivisible Trinidad y de cada una de las
divinas personas, por la exaltación de la fe católica
y el progreso de la religión cristiana, por la autoridad
de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles
Pedro y Pablo y de la nuestra, después de haber deliberado
y haber implorado más de una vez el auxilio divino, haber
tomado el consentimiento de nuestros venerables hermanos cardenales
de la Santa Iglesia Romana, de los Patriarcas, Arzobispos y
Obispos presentes en la ciudad, Nos, declaramos Santa a la Bienaventurada
Teresa del Niño Jesús, la definimos y la inscribimos
en el Catálogo de los Santos y decidimos que, cada año
el día de su nacimiento (al cielo), esto es el 30 de
septiembre, será su memoria, y puede ser aclamada por
la Iglesia Universal. En el nombre del Padre, y del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén".