A
partir del mes de abril de 1897, las hermanas de Teresa saben que
su muerte está ya próxima. Impresionadas por su madurez
e intuyendo su santidad, quieres conservar, para su consuelo personal
y el de los más íntimos, algunos testomonios de su enseñanza
y de su personalidad. La madre Inés, a partir del mes de mayo,
y más aún a partir del traslado de Teresita a la enfermería,
dedicará todos los momentos que tenga libres a velar a su hermana
y a interrogarla y anotar, día tras día, todas sus respuestas,
así como todas sus acciones y sus gestos.
Teresita,
que ha llegado a un estado de desprendimiento y a una transparencia
extremas, acepta con humor y compara esas preguntas con el interrogatorio
a Juana de Arco. Pero es consciente de la importancia que pueden tener
sus enseñanzas, al igual que las que había impartido
a sus novicias, como lo demuestra el manuscrito C; éste fue
escrito, por mandato de la Madre María de Gonzaga, paralelamente
a las Ultimas Conversaciones, entre el 3 de junio y el 8 de julio.
Y Teresita conoce y aprueba el hecho de que sus escritos y sus palabras
pedan ser utilizados para su "circular necrológica".

La palma con la cual está
fotografiada en su lecho de muerte (Imagen del título),
se encuentra exhibida en la salla de reliquias.
De
estos "cuadernos conversaciones" brota una extraordinaria
impresión de vida, de "alegría", de naturalidad,
de santidad. Toda la "doctrinita" de Teresa se ve aquí
como confirmada y ratificada al acercarse a la muerte.
Su
corazón se dilata hasta alcanzar las dimensiones del mundo;
el anuncio del Evangelio no cesa de obsesionarla; presiente su misión
póstuma, y su ser, minado por una terrible enfermedad y por
una "prueba de la fe" que no le deja el menor respiro, se
ve como trasfigurado por el fuego que poco apoco la va consumiendo
toda entera y que sólo deja subsistir el amor.
La
Madre Inés recogió más de setecientos dichos
de su hermana , e hizo cuatro versiones de los mismos.. La que la
Madre Inés copió en limpio en un "cuaderno amarillo"
con la indicación de "muy íntimo", y que es
con mucho la más extensa de las cuatro, representa probablemente
la versión más cercana a las anotaciones originales,
que fueron hechas en hojas sueltas. Es, indiscutiblemente, la más
expontánea, la más viva y la más cercana al personaje
de Teresita tal como emerge de sus escritos y de los numerosos testimonios.
Además
de la Madre Inés, también sor Genoveva, sor María
del Sagrado Corazón y algunas otras carmelitas anotaron conversaciones
de Teresa, si bien en número muy reducido.
En
el Carmelo de Lisieux, la enfermería de "la santa faz",
donde pasó Teresita sus últimos meses, estaba emplazada
en la planta baja del edificio, hacia el ángulo nordeste, contiguo
a la huerta del monasterio. Desde el gran ventanal del levante, la
enferma podia contemplar las copas de los árboles y los pajarillos
que revoloteaban y alguna vez entraban en la habitación.
Aambos
lados de la enfermería se encontraban la celda de la enfermera
(en la que dormia sor Genoveva para velar a su hermana), y del lado
opuesto otra enfermería más amplia, titulada de "Nuestra
Señora de Lourdes", en que la Madre Inés pasó
la noche del 29 al 30 de septiembre de 1897, última noche de
Teresita.

Enfermería de la "Santa Faz"
pequeño santuario desde donde"entró a la vida..."
Teresita el 30 Sep 1897.
El
Mobiliario de la enfermería era sumamente sobrio: la cama,
protegida por una sencilla cortina marrón; un sillón,
en que reposaba Teresa cuando se la levantaba un rato; mesita y armario;
chimenea con un hornillo. De noche la habitación se iluminaba
con una lámpara de gas; cerca de la cama Teresita conservaba
su lamparita "pigeon".
En
la pared, había un cuadro de Jesús en la agonía,
obra de Celina (hermana Genoveva) y frente por frente de la enferma
la estatua de la Virgen de la Sonrisa. En la cortina cercana a la
cama, Teresita tenía prendidas con alfileres pequeñas
estampas de su devoción: laVIrgen, Teófano Vénard,
etc.
Ahí
en ese espacio de cinco metros de largo por tres y medio de ancho,
pasó Teresita sus últimos días, des de el 8 de
julio de 1897 hasta el último de septiembre de ese año.
Ahí recibió dolorosas curas a que la sometió
el Dr. Cornière. Ahí se le administró el sacramento
de la unción de enfermos(30-7-1897) y recibió por última
vez la eucaristía (19-8-1897). Y ahí entregó
su alma al Señor el 30 de septiembre de ese año hacia
las 19:20 horas.
Fue
ese el pequeño recinto en que tuvieron lugar las últimas
conversaciones de Teresa con sus hermanas.
Jesús
Moreno Pacheco
Lunes
25 de Septiembre del 2006.